Un debate pendiente

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Las Circunscripciones de Paz

El punto 2.3.6 sobre participación política y apertura democrática del Acuerdo de Paz dispone la creación de 16 circunscripciones transitorias especiales de paz (CTEP) para la elección de 16 representantes a la Cámara por dos periodos electorales, como una medida de reparación respecto de aquellos territorios especialmente afectados por la violencia del conflicto armado, alejados e históricamente sin representación política en el nivel nacional. Como se trata de una modificación en la conformación de la Cámara de Representantes, dicha creación debe tramitarse en el Congreso de la República como una reforma constitucional, en el contexto del Acto Legislativo 01 de 2016 conocido como fastrack, en tanto mecanismo de discusión y trámite rápido.

El proyecto de reforma constitucional fue presentado en un comienzo por el Ejecutivo en cabeza del ministro del interior Guillermo Rivera Flores, quien logró llevarlo hasta su último debate en la plenaria del Senado; pero la secretaría informó que el proyecto no había alcanzado la votación necesaria para ser aprobada y ser remitida a sanción presidencial, en noviembre de 2017, a pesar de haber logrado una clara mayoría. Ante esta negativa el Ministerio del Interior inició varias acciones judiciales en las cuales solicitaba el cumplimiento y traslado del proyecto de acto legislativo a sanción presidencial. Sin embargo, ninguno prosperó.

Así las cosas el gobierno nacional presentó nuevamente el proyecto en el periodo legislativo siguiente, sumado a otras iniciativas parlamentarias que buscaban la creación de estas Circunscripciones, razón por la cual debieron ser acumuladas y debatidas en conjunto, esta vez por la vía ordinaria. Nuevo intento que sólo llegó a ser aprobado en primer debate en la Comisión Primera de Senado, y posteriormente fue archivado al no alcanzar a cumplir los cuatro debates (mayorías simples) antes de terminar el período legislativo, como sucedió con tres nuevas iniciativas a respecto radicadas después de haberse posesionado un nuevo Congreso el 20 de julio de 2018.

Una apuesta política que no gusta en lo electoral

El último hundimiento de las CTEP, al igual que en las ocasiones anteriores, se debió a la falta de voluntad política que existe tanto en el Gobierno como en el Legislativo por sacar adelante esta iniciativa. La imposibilidad de alcanzar este acuerdo consiste en que la superposición de las CTEP entraría en disputa con nuevos actores que no se habían contemplado en el pasado como adversarios electorales, en algunos municipios dominados por algunas casas políticas, lo cual pondría en vilo las relaciones sociales y clientelares que existen en algunas zonas, y afectaría las reglas del juego electoral para varios candidatos y partidos que se han afianzado allí. Además una escasa o nula representación en los niveles locales y nacionales ha llevado a que la rotación de figuras de poder tanto en las corporaciones públicas como en los cargos de elección uninominal se den entre casas tradicionales y políticos de gran trayectoria en la administración pública, y no entre procesos democráticos donde la ciudadanía elija representantes que respondan a una relación más cercana con su proceder.106

En este orden de ideas es indispensable pensar que al momento de ser presentadas las CTEP como ventana de oportunidad,107 no se cumplió ese objetivo y se incrementó la polarización partidista, pues desde la posesión de este nuevo gobierno aquellos partidos que se opusieron a su aprobación en noviembre de 2017,108 hoy se encuentren en el bloque gobiernista e independiente y han asumido una apuesta minimalista de representación o simplemente la inacción por la defensa de aquellas,109 con el fin de modificar la imagen negativa obtenida por dejar por fuera de la representación política a millones de ciudadanos que buscaban modificar las deficiencias del sistema electoral colombiano en cuanto a representación territorial.110

A esto se suma la tergiversación sobre quiénes podrían aspirar a ocupar la representación de las CTEP, en el sentido de que la presencia de algunos grupos armados en varios municipios que las componen habría permitido legitimar la llegada de actores delincuenciales en la política, la cual por supuesto deja de lado el tema de los patronazgos políticos de casas tradicionales en estos territorios.

En conclusión

Finalmente lo que se logra visualizar al respecto del tema es que quienes se opusieron a la implementación de las CTEP son quienes hoy se encuentran en el Gobierno; y que se ha buscado la legitimación de la oposición a este tipo de aperturas democráticas en pro del mantenimiento de estructuras clientelares y políticas en varios territorios que cuentan con múltiples factores que dificultan en el imaginario y sentido común de la ciudadanía la ampliación del espectro democrático. 111


106. Hoyos, D. (2007). “Evolución del sistema de partidos en Colombia, 1972-2000. Una mirada a nivel local y regional”. En D. Hoyos, Entre la persistencia y el cambio. Reconfiguración del escenario partidista y electoral en Colombia Bogotá: Universidad del Rosario, Págs. 21- 48.
107. La firma del Acuerdo Final y el procedimiento legislativo especial para la paz no hubiesen bastado para llegar a un consenso entre todas las agrupaciones políticas.
108. Partido Conservador, Centro Democrático, algunos sectores del liberalismo y la U.
109. El Tiempo. “¿Circunscripciones de paz para las Farc? Otra de las grandes mentiras”, 30 de marzo de 2018
110. Misión electoral especial. (2017). Propuestas Reforma Político y Electoral. Bogotá D.C.
111. Flynn, P. (1974). “Class, clientelism and coercion: some mechanisms of internal dependency and control”, en Journal of comunwealth and comparative politics, 133-156.