De frente hacia la crisis climática

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La perspectiva del Gobierno Duque

El gobierno de Duque empieza a perfilar una política que no atiende la gravedad ni la complejidad de los efectos de la crisis climática en nuestro país. Los recortes presupuestales a la institucionalidad ambiental, el malintencionado manejo de los ecosistemas de la Amazonía y la política en materia de agricultura, entre otros, permiten pensar que el gobierno de Duque aumentará la vulnerabilidad del país frente a la crisis climática, agravando los desplazamientos por el clima, la inseguridad alimentaria y nutricional, y generando nuevos casos de inestabilidad social y política por conflictos ambientales.

Cabe mencionar que en el presupuesto nacional de 2019 el gasto dedicado a la protección del medio ambiente se redujo un 20% respecto del año anterior, quedando en 581 mil millones, equivalente al 0,3% del presupuesto general de la nación, aproximándose al mínimo histórico alcanzado por el gobierno de Uribe del 0,22% en el año 2010.

Por otro lado, el Plan de Desarrollo de Duque manifiesta en materia ambiental lo que ya empieza a ser una característica de su gobierno: mensajes moderados y tranquilizadores acompañados de prácticas de extrema derecha.182 Por ejemplo, la línea “Ganadería sostenible” busca aumentar el área actual de 72.000 hectáreas al doble, y pasa por alto que hay más de 14 millones de hectáreas con uso ganadero en un contexto de sólo 2,7 millones aptas para esta actividad;183 y el caso de la deforestación es aún más preocupante, pues plantea mantener la tasa de deforestación ambiental, en clara contravía con la necesidad de reducirlas para mitigar los efectos del cambio climático, lo que se agrava aún más cuando la Amazonía es clave para la estabilidad del régimen hidrológico de país, y su conservación es fundamental para contrarrestar los efectos del cambio climático global.

De acuerdo con las directrices del gobierno colombiano el cambio climático es una oportunidad de negocios que busca atraer inversiones de economía verde. Mientras que no prevé, ni cuantifica ni atiende los impactos relacionados con la crisis climática, que se agrava con la implementación de monocultivos, ganadería o proyectos agroindustriales, por cuanto aumentan la vulnerabilidad territorial en razón de las transformaciones que generan en los ecosistemas, debilitan las democracias regionales y la necesaria respuesta estatal frente a los efectos de la crisis climática.

La concentración de la tierra, agravada con las dinámicas de desplazamiento de la guerra, la crisis de la representación política agravada también por el fenómeno conocido como la “parapolítica”, la implementación de proyectos extractivos funcionando al garete, y la ineficacia del Estado colombiano en la gestión efectiva local para la protección de ecosistemas y cuerpos de agua en el territorio, son elementos determinantes que agravan la vulnerabilidad del país frente a la crisis climática, que se empieza a manifestar con el incremento del precio de los alimentos, situaciones de escasez de agua e incremento de víctimas por desastres climáticos. La crisis climática puede ser el mayor reto que enfrenta nuestra civilización, demanda acciones urgentes en todos los niveles por parte de todos los actores sociales. La mezquindad y la crueldad de las élites políticas y económicas agravan y enturbian este difícil panorama.

Todo ello en un contexto en el cual el Estado colombiano no llega a todo el territorio nacional, especialmente en zonas de periferia (Amazonía, Chocó biogeográfico, Orinoquia profunda, entre otros), donde es ineficaz y en muchos casos se encuentra cooptado por intereses terratenientes locales, corporativos o narcotraficantes. El Sistema Nacional Ambiental se encuentra seriamente debilitado, y las CARs se han constituido en fortines burocráticos de los gamonales locales, que transan económicamente la aplicación de la normativa ambiental. La vulnerabilidad del país frente a la crisis climática se agrava desde cinco perspectivas que deben ser atendidas prioritariamente por el gobierno: El sistema de producción y abastecimiento de alimentos; los ecosistemas abastecedores de agua; el sistema de atención de desastres; el conocimiento necesario para la adaptación al clima; la gestión comunitaria del agua y del territorio; el control político y armado de élites que se consolidaron con la ofensiva paramilitar, la concentración de la propiedad de la tierra y el control del Estado regional y de la información por parte de estos actores.

Se trata de factores que en varias regiones del país incrementan la vulnerabilidad de las poblaciones locales ante los crecientes períodos de escasez y carestía de alimentos y agua, y también frente a los desastres relacionados con el clima.


182 Juan Pablo Ruiz, “Plan sin ambiente ni sostenibilidad”, El Espectador. 06.03.19
183 Isabel Cabelier El Cambio Climático en el plan nacional de desarrollo. Semana Sostenible. 01.04.19