Injusticia ambiental desde el extractivismo

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La deforestación y la crisis ambiental y de los derechos

Existe una estrecha relación entre el ámbito de los derechos y la cuestión ambiental, y en tal sentido ha corrido mucha tinta para develar vulneraciones y violaciones a derechos individuales y colectivos causadas por el arrebato o contaminación de los patrimonios naturales.186 Haciendo un análisis del primer año de gobierno Duque al respecto es posible identificar una comprensión y tratamiento de la cuestión ambiental que profundiza la injusticia ambiental desde el extractivismo, pero además desde el tipo de soluciones que propone para contrarrestar la degradación y el deterioro ecológicos. Y el caso de la deforestación es sintomático.

Este tema ha venido posicionándose en la agenda nacional como una preocupación compartida por diversos sectores. La Gráfica 6 permite observar las tendencias de deforestación entre 2012 y 2017, la superficie boscosa desaparecida en el solo año 2016 equivale al tamaño del departamento del Quindío. La crisis se ha intensificado desde entonces con la salida de las FARC de territorios que habían controlado históricamente, y la incapacidad del gobierno para contenerla es una muestra de que algo en la gestión ambiental en Colombia no está funcionando bien.

Gráfica 6
Deforestación anual en Colombia 2012 a 2017
Fuente: Elaboración propia con datos del Plan Nacional de Desarrollo.

Las cifras oficiales publicadas anualmente por el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) no han revelado las atinentes al año 2018, a pesar de ser esenciales para la toma de decisiones políticas, pero el ministro de Ambiente, Ricardo Lozano, ha presentado estimaciones hasta 280.000 hectáreas que habrían desaparecido durante ese año.187 Los principales motores de deforestación que se han identificado para el momento actual son praderización, cultivos de uso ilícito, infraestructura de transporte, extracción ilícita de materiales, ganadería extensiva y extracción de madera;188 pero estas dinámicas responden apenas al cómo se está deforestando, no al por qué. Quizá si desde el gobierno nacional se preguntaran más sobre este asunto serían distintos.

Respuesta gubernamental

La primera meta de deforestación establecida en el PND para el cuatrienio proponía mantener la tasa más alta registrada en los últimos diez años, correspondiente a 2017; lo que implicaría la desaparición de casi 880.000 hectáreas de selva al finalizar el periodo de gobierno. Esto equivaldría a borrar del mapa una superficie de selva similar a la que ocupan Risaralda, Atlántico y Bogotá, incluida su área rural.

Luego de las manifestaciones en contra de esa meta y las exigencias de modificación, el indicador consignado en el PND se refiere a reducir en 30% la tendencia de crecimiento de la deforestación proyectada por el Ideam,189 lo cual sigue siendo poco ambicioso, pues lo proyectado por esta entidad para 2022 se fijó en una reducción total menor a 200.000 hectáreas.190 Frente a ello la Presidencia afirma que “se evitará la deforestación de un área equivalente al municipio de Yopal”,191 debiéndose acotar que al mismo tiempo se podrá deforestar un área superior a la del Parque Nacional El Tuparro.

De esa forma se estarían incumpliendo diversos compromisos sobre cambio climático adquiridos por el país ante diferentes instancias como el Convenio sobre la materia, el Acuerdo de París o la Declaración Conjunta de Intención firmada con los Gobiernos de Noruega, Alemania y Reino Unido.

Los dramas tras la deforestación

Aparte del sufrimiento y pérdida de hábitat de miles de animales, uno de los impactos de la deforestación es el desplazamiento forzado de población y/o la desaparición física y cultural. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos manifiesta que “65 pueblos indígenas han sido identificados por distintas instancias como en situación de desaparición”192, a causa del interés de actores no indígenas en sus territorios ancestrales; y se resalta el impacto derivado de la falta de protección efectiva de los pueblos en aislamiento y contacto inicial, con la aciaga referencia del pueblo Nukak-Makú, llamando la atención sobre este tipo de afectaciones sobre otros pueblos, especialmente de la Amazonía y Orinoquía,193 donde actualmente se concentra la deforestación. El informe referido aborda igualmente un análisis de género, estableciendo los impactos diferenciados acerca de la múltiple discriminación y violencia sobre las mujeres indígenas, situación que también se presenta sobre las mujeres de otros sectores poblacionales; pues debe recordarse que la problemática también afecta a poblaciones afro-descendientes y campesinas.

Atajar la deforestación fomentándola

Desde principios de los años 60 mediante diversas instituciones, el Estado colombiano ha fomentado la colonización de baldíos otorgando créditos y titulación a los sujetos de reforma agraria que transformaran 2/3 del terreno a una vocación productiva, lo que implicaba que lo deforestaran.194 Este modelo continúa vigente hoy en los requisitos de la Agencia Nacional de Tierras,195 socavando las posibilidades de resolver una causa estructural del conflicto y de la deforestación: la cuestión agraria asociada a la tenencia y distribución de la tierra.

“Debería considerarse asumir opciones de otro tipo como la recuperación y asignación de tierras en áreas productivas, como las existentes en los valles interandinos o en tierras hoy destinadas a la ganadería extensiva sobre suelos de vocación para agricultura. En cualquier caso hay que destacar que las sustracciones propuestas en el PND tienen otras prioridades, como la de permitir actividades extractivistas como las mineroenergéticas en las zonas de reserva.”

Este año podrían darse las condiciones de posibilidad para que esta situación empeorará, en tanto en el Senado cursa actualmente el proyecto de ley 03 de 2018, que va en dirección contraria a lo planteado en el punto 1 del Acuerdo de Paz. Muy sucintamente las principales críticas a este proyecto radican en que permite comprar baldíos a quienes no son sujetos de reforma agraria y elimina las restricciones de Unidad Agrícola Familiar.196

Foto: Enda América Latina

Otro aspecto preocupante es el enfoque propuesto en el PND para las Zonas de Reserva Forestal creadas por la ley 2a de 1959, toda vez que se prevén intervenciones en materia de licenciamiento ambiental y otros instrumentos de control, entre las cuales “revisar los procedimientos para la sustracción de áreas de reserva forestal y el levantamiento de vedas con el fin de avanzar hacia una gestión pública eficiente”.197

Debería considerarse asumir opciones de otro tipo como la recuperación y asignación de tierras en áreas productivas, como las existentes en los valles interandinos o en tierras hoy destinadas a la ganadería extensiva sobre suelos de vocación para agricultura. En cualquier caso hay que destacar que las sustracciones propuestas en el PND tienen otras prioridades, como la de permitir actividades extractivistas como las minero-energéticas en las zonas de reserva, para lo cual plantea articulación entre sectores y procedimientos eficientes para responder a las solicitudes de sustracción.

Respuesta militar

También se ha creado un imaginario sobre los promotores de la deforestación, atribuida a campesinos y colonos, quienes estarían ocupando áreas protegidas por la expansión de la frontera extractiva. Una de las primeras materializaciones de este discurso conocidas por el país fue la operación militar en el Parque Nacional Natural Cordillera de los Picachos, la cual estuvo acompañada de protestas y denuncias de campesinos por el uso de la fuerza y la forma irregular como intervinieron las Fuerzas Armadas y la Fiscalía.198 Esta vía ha continuado con operaciones como Artemisa,199 y la continuidad de operativos como la Burbuja Ambiental contra la Deforestación,200 cuyo proyecto piloto en Caquetá se ha replicado en otros departamentos. Los operativos militares han recuperado algunos cientos de hectáreas, aunque algunas correspondían a terrenos ocupados hace décadas,201 y han retenido campesinos pobres que se internaban en las selvas con motosierras nuevas, gasolina y comida suficientes para tumbar cientos de hectáreas.

Este enfoque deja varios temas en el aire: La militarización de la cuestión ambiental no entabla acciones claras contra los acaparadores de tierra, responsable del 45% de la deforestación en el país.202 Si el gobierno no entabla las investigaciones y sanciones urgentes contra ellos, la situación continuará como hasta ahora, con exiguos resultados a pesar de las grandes inversiones.203 De otro lado quisiéramos preguntarnos si con las recientes denuncias e informes de falsos positivos,204 ¿será buena idea insistir en la militarización de la conservación, destinando para ello el 10% de las fuerzas militares del país?205

La búsqueda de soluciones pasa por contemplar acciones referidas a los responsables de las principales causas de deforestación; detener políticas que la fomentan, tales como su exigencia para la titulación o la sustracción a las áreas de reserva; así como respaldar iniciativas como el manejo comunitario, que han probado mejores resultados para la protección territorial. Para hacer la paz como sociedad, necesitamos reconciliarnos con la naturaleza, valorar su existencia por lo que es, no solo por lo que puede servir para beneficiarnos.


186 Si bien consideramos importante resaltar las afectaciones a otras formas de vida por daños al mundo natural, por el carácter del Balance nos centraremos aquí en la dimensión humana.
187 https://www.rcnradio.com/estilo-de-vida/medio-ambiente/la-deforestacion-en-colombia-sigue-aumentando-en-2018 https://www.bluradio.com/nacion/colombia-podria-tener-280000-hectareas-de-bosques-deforestados-en-2019-200198-ie435
188 Sistema de Monitoreo de Bosques y Carbono (2018), Presentación de resultados. Disponible en: http://www.ideam.gov.co/documents/24277/76321271/SMByC3er_SEMINARIO_Nov018-compressed.pdf/e584d925-18d3-400f-8948-5d59ce455526 [Consultado en julio 4 de 2019]
189 Departamento Nacional de Planeación (2019). Bases del Plan Nacional de Desarrollo 2018-2022: Pacto por Colombia, pacto por la equidad. Bogotá D.C.
190 https://www.eltiempo.com/vida/medio-ambiente/el-gobierno-explica-en-que-consiste-la-meta-de-deforestacion-del-plan-nacional-de-desarrollo-357014
191 https://id.presidencia.gov.co/especiales/190523-PlanNacionalDesarrollo/documentos/20MetasPND.pdf
192 Comisión Interamericana de Derechos Humanos (2013), “Verdad, justicia y reparación: Cuarto informe sobre la situación de [los] derechos humanos en Colombia”.
193 Ibid
194 Centro Nacional de Memoria Histórica (2017) La tierra no basta. Colonización, baldíos, conflicto y organizaciones sociales en el Caquetá. Bogotá. CNMH. Pág. 79.
195 Agencia Nacional de Tierras (sf) Preguntas y respuestas frecuentes en la Agencia Nacional de Tierras. Pág. 2.
196 http://cjyiracastro.org.co/actualidad/noticias/analisis-del-proyecto-de-ley-003-de-2018-por-medio-del-cual-se-modifica-la-lay-160-de-1994-y-se-dictan-otras-disposiciones/
197 DNP, Op. Cit. Pág. 511.
198 https://sostenibilidad.semana.com/medio-ambiente/articulo/asi-fue-el-operativo-contra-la-deforestacion-en-el-parque-los-picachos/41952
199 https://es.mongabay.com/2019/05/podra-la-operacion-artemisa-frenar-la-deforestacion-en-colombia/
200 https://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/el-33-de-los-bosques-en-caqueta-han-sido-talados-articulo-691942
201 https://www.contagioradio.com/plan-artemisa-habria-arrancado-con-desplazamiento-forzado-en-chiribiquete/
202 https://sostenibilidad.semana.com/medio-ambiente/articulo/deforestacion-en-colombia-2016-la-perdida-mas-grande-de-losultimos-25-anos/38156
203 https://www.dejusticia.org/column/un-doble-rasero-en-la-lucha-contra-la-deforestacion/
204 https://www.semana.com/nacion/multimedia/en-video-los-documentos-que-revivieron-el-temor-de-los-falsos-positivos/622389
205 https://www.elespectador.com/noticias/nacional/cerca-de-10000-militares-cuidaran-el-medioambiente-y-la-biodiversidad-del-pais-articulo-859666