No sólo cumplir con lo pactado

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Los tres retos de la economía colombiana

La economía colombiana tiene tres retos: el ordenamiento territorial, la solución del déficit en la cuenta corriente, y la equidad.

El ordenamiento del territorio

En las condiciones actuales del desarrollo económico del país y después del Acuerdo de Paz el ordenamiento del territorio es prioritario. No se trata solamente de cumplir con lo pactado, sino de hacer un uso del suelo que sea sostenible, incluyente y productivo como una condición absolutamente necesaria para lograr la modernización del país. La ley Orgánica de Ordenamiento Territorial (LOOT, ley 1454 de 2011) reconoce los problemas, pero ha sido insuficiente para establecer jerarquías y lograr un cierre adecuado de la frontera agropecuaria, así como la articulación de las decisiones que en materia del suelo están tomando los municipios y las numerosas instancias institucionales que tienen que ver con el ordenamiento del territorio.

Durante los últimos diez años la preocupación por la geografía y los temas ambientales ha sido evidente, y en el afán por emprender acciones se han creado numerosas instituciones y modalidades de ordenamiento. En esta maraña no hay jerarquías y los instrumentos ofrecidos por la LOOT no permiten establecer líneas de coordinación claras. La falta de liderazgo de Planeación Nacional es evidente no solamente en los temas relacionados con el ordenamiento del territorio, sino en otros aspectos cruciales como la definición de las prioridades del desarrollo nacional.

Una pieza central del ordenamiento del territorio es el catastro multipropósito, que avanza pero a un ritmo muy lento. En el sector rural casi el 60% de los predios no tienen títulos formales; y en las condiciones actuales del país la formalización de la propiedad se ha convertido en una condición necesaria para la modernización de la actividad agropecuaria. Los logros han sido reducidos porque en las regiones la disputa por la tierra se ha convertido en un punto central de controversia, y la expresión más clara de ello es el asesinato de líderes sociales.

El déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos

Gráfica 6
EQUILIBRIO ECONÓMICO GENERAL
El dato de 2019 es una estimación de Hacienda
Fuente: Ministerio de Hacienda

La figura presenta el balance macroeconómico en el período 2001-2019, que cubre las dos administraciones de Uribe (2002-2010), las dos de Santos (2010-2018), y el año del gobierno Duque.

En la contabilidad nacional los desbalances de los sectores público y privado son compensados con las cuentas externas, así que Ext=Priv+Pub. Cuando los agentes domésticos (privados y gobierno) están en déficit, recurren al ahorro externo. El seguimiento de estas tres cuentas permite tener una mirada global del conjunto sobre la economía.

De acuerdo con las proyecciones del Ministerio de Hacienda al terminar el 2019 el déficit del gobierno será de -2% del PIB, y el del sector externo de -4,1%.

Tal y como está la situación, y siendo realistas, es factible que el déficit fiscal se incremente y que la deuda pública continúe subiendo. En el momento en que aparecen nubarrones, el Ministro de Hacienda anuncia la venta de empresas públicas. Puesto que el gobierno se niega a financiar el déficit con impuestos progresivos, opta por proponer la reducción del gasto público, y además sigue la vía fácil de vender los activos del Estado.

El gasto público no va a bajar, y como dijo la Comisión del Gasto, es conveniente que crezca porque su nivel es muy bajo comparado con los países de América Latina y sobre todo con los europeos. En Colombia el gasto público como porcentaje del PIB apenas es del 18,4%; y el gobierno pretende bajarlo aún más, al 16,7%. En América Latina el promedio es 23% del PIB, y en Europa es 40%. Como criterio de comparación, en Francia es de 55%.

La cuenta corriente de la balanza de pagos ha sido deficitaria a lo largo de todo el período de análisis. Pero el aspecto más interesante es la agudización del desbalance durante los años de las bonanzas petrolera y minera. En efecto, entre 2010 y 2015 el déficit externo creció: pasó de -3,1% del PIB a -6,3%. Es el desequilibrio más alto de los 17 años incluidos en la gráfica.

Estos resultados son significativos porque en medio de las bonanzas y dados los altos precios del petróleo y de los minerales, lo lógico habría sido que las exportaciones fueran superiores a las importaciones. Esta situación no se presentó, y en lugar de que los excedentes hubieran servido para consolidar la industria y la agricultura, éstas perdieron dinamismo. La abundancia de dólares se reflejó en una revaluación del peso y en un aumento considerable de las importaciones, que deterioraron la producción de origen nacional. El golpe que han recibido la industria y el sector agropecuario ha sido durísimo. La revaluación del peso estimuló todo tipo de importaciones, incluso la de alimentos básicos, que entre 2010 y 2015 pasó de un millón de toneladas al año a 13 millones. Esa cifra ha aumentado y hoy las importaciones de alimentos llegan a 14 millones de toneladas.

Equidad

El Plan de Desarrollo define la equidad como el resultado de la legalidad más el emprendimiento. Esta mirada deja por fuera el análisis de la concentración de la riqueza y de la propiedad. El Plan desconoce los resultados del Censo Nacional Agropecuario realizado en el 2014.

El Plan minimiza el papel que juega la distribución de la riqueza en la reducción de la desigualdad. El Censo Nacional Agropecuario del 2014 puso en evidencia la enorme concentración de la tierra, que presenta un coeficiente de GINI altísimo, de 0,93. De acuerdo con los datos del Censo, el 70,8% de los productores están vinculados a fincas menores de 5 hectáreas, que ocupan el 3,1% del área censada. Mientras tanto, en las fincas de más de 1.000 hectáreas se ubican el 0,2% de los productores, los cuales ocupan el 59,5% del área. Entre los dos censos la concentración ha aumentado de manera significativa. En el censo agropecuario anterior, que fue en 1970, las fincas de más de 1.000 hectáreas ocupaban el 30% del área. Y tal como se indicó, esta participación se duplicó.

La excesiva concentración no es un asunto que tenga que ver solamente con la equidad, porque tiene repercusiones directas en la producción. En el Plan no se diseña ningún mecanismo que permita mejorar las condiciones productivas de las pequeñas fincas, ni se proponen alternativas para reducir la importación de alimentos básicos.