Una promesa de futuro en marcha

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La Minga Indígena

La Minga indígena y social del Suroccidente Colombiano realizada entre marzo y abril de 2019 fue el conflicto social más fuerte que enfrentó el presidente Duque en su primer año de gobierno. Presentamos un balance panorámico de esa movilización indígena y campesina que bloqueó durante casi un mes la carretera panamericana entre Cali y Popayán, e impactó al país por el nivel de tensión que alcanzó el conflicto entre el gobierno y las comunidades movilizadas.

¿Por qué se dió esta lucha?

Desde finales de los años 60s del siglo XX el movimiento indígena del Cauca desarrolla un proceso sostenido de movilización y organización comunitaria que ha tenido gran impacto en el movimiento social colombiano. Año tras año se producen acciones de protesta y bloqueos de carreteras troncales para llamar la atención de la sociedad y obligar a los gobiernos a atender sus reivindicaciones económicas, sociales, políticas y culturales.

No es algo casual ni coyuntural. Es parte de un proceso continuado y creciente de resistencia social y reconstrucción de esos pueblos que durante más de cuatro siglos sufrieron la agresión y el despojo de sus tierras por parte de los colonizadores españoles y herederos terratenientes criollos, y desde 1970 han avanzado en la recuperación del territorio y de las tierras que estaban en manos de grandes latifundistas, e impulsan la reorganización de sus estructuras sociales y autoridades propias para garantizar su pervivencia hacia el futuro, la defensa de su autonomía y cultura, una economía propia y el bienestar colectivo.

Desde el año pasado (2018) dos grandes preocupaciones estaban en la agenda indígena: El asesinato y persecución sistemática de los líderes sociales a manos de grupos armados ilegales que actúan en completa impunidad frente al Estado; y la actitud desafiante del nuevo gobierno, que amenazaba con incumplir los acuerdos concertados con anteriores gobernantes y desconocer en el Plan Nacional de Desarrollo los derechos logrados por los pueblos indígenas, especialmente, lo relacionado con la consulta previa, la autonomía y la jurisdicción especial indígena.

Además todo lo anterior se presentaba en el contexto del (in)cumplimiento de los acuerdos de paz firmados por el Estado colombiano con las Farc-ep, que para los pueblos indígenas es un tema de primer orden dado que la confrontación armada afecta a sus comunidades y territorios, les permite a los gobiernos criminalizar sus luchas, y genera problemas económicos y sociales relacionados con el narcotráfico y la minería ilegal, lo que “desarmoniza sus territorios”.

¿Cómo llegó a tener las dimensiones que tuvo?

El Consejo Regional Indígena acordó la realización de una Minga o movilización social con las organizaciones indígenas de otros departamentos como el Valle, Huila, Quindío y Risaralda. También convocó a otras organizaciones campesinas y sociales de la región para participar en dicha acción de protesta y de reivindicación de sus derechos. Y aunque se venía planeando un Paro Nacional con la CUT, Fecode y ONIC, los dirigentes indígenas colocaron como requisito el compromiso de organizar a las comunidades para una lucha de largo aliento, lo que de hecho descartó la participación de las organizaciones nacionales que solo preparan “luchas de un día”.

Es decir, la Minga no fue una acción espontánea. Las organizaciones indígenas y campesinas comprometidas notificaron al gobierno nacional y regional de su disposición a la lucha y la movilización de protesta. La indiferencia del gobierno obligó al fuerte y masivo bloqueo de la Panamericana, y se orientó a las organizaciones para que tensionaran al máximo sus fuerzas. El objetivo era posicionar a nivel nacional la problemática de los asesinatos de líderes sociales, el saboteo del gobierno al proceso de paz y el contenido antipopular del Plan Nacional de Desarrollo.

La Minga tuvo como centros de movilización la carretera panamericana en el Cauca (Mondomo); La Delfina, en la vía hacia Buenaventura; y en el sur del Huila.

La radicalización de la lucha y la duración del conflicto se explica por la estrategia del gobierno que aspiraba a canalizar el descontento de la población de Nariño y del Cauca afectada por el bloqueo para no negociar y golpear a las comunidades movilizadas; y la incapacidad del gobierno que se había debilitado con los intentos fallidos de derrocar al presidente Maduro, y estaba presionado por un lado por el amplio apoyo obtenido por La Minga en el ámbito nacional e internacional, y por el otro por Uribe y el Centro Democrático que le exigían no ceder, reprimir y golpear al movimiento indígena.

¿Qué respuesta tuvo del gobierno?

La Minga colocó como condición para el despeje de la carretera panamericana, y que el presidente Duque dialogara en el territorio con las comunidades sobre los temas planteados en las mesas de concertación que se habían instalado desde el año pasado, tales como el cumplimiento de los acuerdos de paz, políticas de protección del medio ambiente, respeto a la consulta previa, protección de líderes sociales, reconocimiento del campesinado como sujeto de derechos, consultas populares contra la mega-minería, y el desarrollo de la autonomía indígena.

El gobierno envió una delegación sin ningún poder de decisión encabezada por la Ministra del Interior y el Consejero de Paz para tratar temas puntuales de presupuesto y proyectos de inversión, sin reconocer a las comunidades y organizaciones sociales el derecho a debatir “temas políticos”. “Esos asuntos deben ser tramitados en el Congreso”, planteaba reiteradamente la Ministra, lo que se constituyó en un obstáculo para las negociaciones y en un reto para los dirigentes de la Minga.

Al final se concertó el desbloqueo pacífico de la vía y se firmó un acuerdo que asignaba partidas específicas dentro del Plan de Inversiones, con el compromiso de que el presidente Duque acudiría dos días después a la localidad de Caldono para dialogar con las comunidades movilizadas; y aunque se hizo presente en ese caserío indígena, el diálogo público no fue posible ante la denuncia del Fiscal General de que se planeaba un atentado contra la vida del primer mandatario, mientras que los dirigentes de la Minga no cedieron a conversar en un espacio cerrado.

¿Qué aprendizajes deja?

La Minga de 2019 deja importantes lecciones. Fue un verdadero pulso con un gobierno decidido a golpear a las organizaciones sociales y desconocer los derechos de amplios sectores de la población. Movilizó espontáneamente a comunidades indígenas en diversas latitudes del territorio nacional como Caquetá, Putumayo, Nariño, Tolima y la Costa Caribe. En las regiones participaron organizaciones campesinas y de comunidades negras que habían estado distanciadas del movimiento indígena como Fensuagro, Marcha Patriótica y la Asociación de Consejos Comunitarios del Norte del Cauca (ACON). La Minga colocó una fuerte presión al gobierno que no pudo manipular a su antojo la aprobación del Plan Nacional de Desarrollo, aunque tampoco se puede afirmar que fue un triunfo popular contundente, dado que no acumuló la suficiente fuerza para derrotar de lleno las políticas del gobierno. Tampoco se puede hablar de fracaso, pero sí es importante revisar las estrategias de lucha para evitar el desgaste que produce un bloqueo tan largo.

Con el fin de hacernos a una idea más cercana a la realidad de lo que fue la Minga de 2019, es importante recordar las etapas por las que ha pasado el movimiento indígena del Cauca en tiempos recientes. Entre 1970 y 1990 se lograron las principales recuperaciones de tierra por parte de indígenas terrajeros. Luego, con los logros alcanzados en la Constituyente de 1991, y frente a la amenaza del paramilitarismo (masacre del Nilo y otras acciones criminales), se impulsaron los bloqueos de la carretera panamericana y la lucha electoral para acceder a gobiernos locales y regionales. De ese modo se aseguró una serie de servicios básicos (energía eléctrica, agua potable, vías de comunicación, educación y salud) en los territorios recuperados. Esa dinámica se ha mantenido, pero ha generado problemas de burocratización y debilitamiento de las autoridades tradicionales. En los últimos tiempos se ha iniciado el proceso de Liberación de la Madre Tierra en nuevas áreas del territorio, y la auto-organización indígena. La Minga de 2019 está en medio de ese proceso.