Guardias indígenas, campesinas y cimarronas

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La Guardia Indígena al servicio de las comunidades

Del pensamiento a la palabra, de la palabra a la acción, de la acción a la transformación conjunta, armónica y equilibrada de los pueblos indígenas del Cauca.

En el departamento del Cauca viven diez pueblos indígenas: Nasa, Yanacona, Kokonuko, Eperara Siapidara, Inga, Misak, Kishu, Ambalueño, Totoró y Polindara, cuyos territorios en su mayoría están ubicados en zonas rurales, y muchos cuentan con sitios denominados por la cultura occidental como viables para explotación en recursos naturales y minero energéticos. Por esa razón, impulsados por la sed de dinero y poder, desde épocas ancestrales se han librado diferentes formas de luchas en contra del pensamiento y la cultura indígena ya que su visión de relaciones respetuosas y armoniosas con el
territorio y los seres que lo habitan contradice los deseos de explotación económica desenfrenada. En estos ataques las empresas nacionales y multinacionales, frecuentemente con el apoyo del Gobierno nacional, han empleado diferentes estrategias, desde perspicaces figuras jurídicas hasta la cooperación con actores armados tanto estatales como fuera de la ley para el despojo y la expropiación de los territorios indígenas. Esos intereses económicos han sido y siguen siendo uno de los motores principales detrás del conflicto armado interno en Colombia, que ha dejado millares de víctimas, entre las cuales los pueblos indígenas como colectivos y muchos de sus miembros como individuales.

A cambio también los pueblos y las comunidades indígenas han desarrollado una multitud de estrategias de resistencia para confrontar esas amenazas y defender sus territorios y sus modos de vida, tales como las liberaciones de la madre tierra para recuperar territorios despojados, el estudio a fondo de las leyes nacionales e internacionales vigentes para utilizarlas en defensa del territorio, el fortalecimiento del proceso político-organizativo interno, las alianzas nacionales e internacionales, las asambleas permanentes, la visibilización del conflicto armado en las comunidades,
la protección espiritual y la reafirmación de las culturas propias, así como el
control territorial mediante la Guardia Indígena y sus antecedentes.

El Consejo Regional Indígena del Cauca Cric es uno de los mecanismos de resiliencia frente al conflicto (social, político, económico y armado) más importantes. Es decir, su creación en 1971 es la forma del pensamiento expresado y llevado a la práctica, dándole un nuevo nivel organizativo y de unidad entre diferentes pueblos a la resistencia indígena desde su reafirmación como culturas ancestrales, y
la exigencia del respeto y reconocimiento de sus derechos como parte de la sociedad colombiana.

El programa jurídico se crea en el IV Congreso de 1975 para atender los múltiples casos de encarcelamientos por las recuperaciones de tierra, y el X Congreso de 1997 incluye el de los derechos humanos para hacer respetar y garantizar la vida de la colectividad, protegiendo al indígena, amparándolo y favoreciéndolo en su integridad, valores culturales y en su relación armónica con la naturaleza.

El tema de la paz se retoma en el XII congreso de 2005 desde lo planteado en los dos congresos anteriores, y el programa Defensa por la Vida y los DDHH (Área Jurídica y de Derechos humanos del CRIC) en el XIII Congreso de 2009 realizado en La María Piendamó; y a partir del año 2011 se formaliza el Programa de Derechos Humanos Conflicto Armado y Paz para hacer acompañamiento y seguimiento a la situación de las víctimas del conflicto armado y demás atropellos que se presenten en los territorios Indígenas con el acompañamiento de las autoridades y la Guardia Indígena.

La Guardia Indígena del Cauca es milenaria y ha sido ratificada por los diferentes congresos del CRIC, donde por medio de resoluciones y mandatos ha sido nombrada como el brazo derecho de las autoridades tradicionales en el control territorial, social y medio ambiental de los diez Pueblos Indígenas del Cauca. La estrategia de ella resulta de gran importancia para el movimiento indígena caucano:
antes y después de la firma del Acuerdo de Paz; hoy cuenta con información consolidada en temas específicos de violación de derechos humanos; en el contexto actual manifestamos la preocupación por la grave violación a los derechos humanos, en especial el derecho a la vida, que está siendo gravemente vulnerado con el continuo asesinato de compañeros y compañeras indígenas, lideres
defensores de los derechos humanos quienes se desempeñaban en diversas funciones de la autoridad, guardia indígena, presidentes de juntas de acción comunal y otras derivadas del ejercicio organizativo y comunitario, el incremento de amenazas a autoridades locales y zonales, Guardia indígena, Consejeros del CRIC, defensores de derechos humanos, liberadores de la madre tierra y
representantes de víctimas; situación alarmante en el actual contexto de implementación de acuerdos de paz, el cual se ha caracterizado por el incremento de la presencia de fuerza pública en los territorios indígenas que contrasta con las acciones delictivas como son las extorsiones, secuestros, presencia de grupos armados residuales, bandas de narcotráfico y grupos herederos del paramilitarismo en los territorios, que a su vez se disputan el control de la minería ilegal, cultivos de uso ilícito, sumado a los mega-proyectos minero energéticos que
amenazan el territorio, la armonía y convivencia de las comunidades indígenas. Es aquí donde la guardia indígena juega un papel importante para garantizar la armonía y la convivencia en los territorios. Han sido innumerables los golpes dados a los actores armados, la destrucción de armas de corto y largo alcance, incautación de cargamentos de droga derivada de los cultivos de uso ilícito,
juicios públicos a los integrantes de grupos armados que hoy se encuentran recluidos en las cárceles como la San Isidro en Popayán, durante estos ejercicios también se han recuperado vehículos, motos y se han liberado secuestrados que estaban en manos de los grupos delincuenciales, aunque es de mencionar que las zonas donde mayormente la guardia hace este tipo de labor es la zona norte: hoy el CRIC tiene presencia en la mayor parte del territorio Caucano donde habitan los pueblos indígenas.

Nuestra misión es cuidar, defender y preservar la integridad y autonomía del territorio, respetar y difundir la cultura y el derecho propio, defender los derechos humanos en general y los derechos de los pueblos indígenas en particular. Hacemos respetar las autoridades propias y ayudamos a la prevención de cualquier situación que atente contra la existencia de los pueblos indígenas o impida la
realización efectiva de sus planes de vida.

Los y las Guardias tradicionales históricamente apoyan el control y la dinamización del proceso organizativo de las comunidades como expresión del ejercicio del derecho propio. Formamos y fortalecemos la organización a través del diseño y la consolidación de un sistema de protección y autoprotección de las comunidades que se concreta finalmente con una serie de estrategias de resistencia que abarcan todos los aspectos de las cosmovisiones de cada pueblo indígena. La Guardia la conformamos hombres y mujeres de todas las edades con un entendimiento
claro de nuestra identidad cultural. En nuestro pensamiento están escritas la solidaridad, la estrategia y la astucia.

Somos una expresión ancestral de resistencia directamente relacionada con las autoridades propias. La Guardia Indígena es el resultado de un largo proceso de resistencia de los pueblos indígenas y hace parte del ejercicio de la autoridad desde la ley de origen y el derecho propio como herramientas de autoprotección pacífica y promoción del proceso organizativo.

Somos comuneros y comuneras al servicio de la misma comunidad. Nos vamos formando para conocer, entender y defender los derechos al territorio y la vida; esa es nuestra paz desde el corazón y el pensamiento Indígena.