Proceso campesino y popular de La Vega, un colectivo de soberanía en el territorio

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La fuerza moral en la construcción y protección de la territorialidad campesina.

Como todo primer domingo de mes la comunidad llega al salón comunal de la vereda, por acuerdo con el presidente de la Junta de Acción Comunal, reelegido durante doce años. Es un hombre de escasas palabras y de mucha acción. Solo habla lo necesario y es un virtuoso. Agricultor desde niño, militar cuando aún no dejaba de serlo pues “se lo llevaron” en el programa de Soldados Campesinos, ahora como a sus treinta años organiza a su comunidad en procesos que parecían imposibles.

Que toda la comunidad decida sustituir la coca en la vereda y salirse de la cadena de la industria de las drogas ilícitas con base en un pacto intergeneracional para que los jóvenes que deseen mantenerse como campesinos reciban su pedacito de tierra y se queden allí en el territorio; que sea ejemplo en la construcción de soberanía alimentaria, de protección del agua entre otras cosas de mucho valor comunitario, y organizador e integrante de la orquesta campesina de la vereda, lo hacen una persona especial: empezó con la charrasca, pasó al rondador, ya toca el piano de la orquesta y se dedica a aprender guitarra. Un virtuoso.

Pero es su lucha por la defensa del territorio lo que complementa su protagonismo colectivo, pues es un héroe sin vanidad, con el “síndrome del in-merecimiento”, como lo califican algunos que lo conocen. Seguramente por eso lo han seguido en asuntos de la organización campesina del municipio como el desarrollo de acciones de control y protección del territorio cuando las empresas mineras y los constructores de hidroeléctricas pretenden posicionarse en él. Esa realidad esas acciones en el marco de la soberanía alimentaria, de la exigencia de igualdad material y el reconocimiento de los derechos del campesinado, de la protección del agua, hacen que este domingo sea especial, pues la comunidad se congrega este día a trabajar en asamblea si quiere o no, si es conveniente o no conformar la guardia territorial campesina, como le llaman algunos, o el cuerpo de protección de la territorialidad campesina como le llaman otros, pues ni el nombre de esta iniciativa de gobierno propio se ha unificado aún.

Llegan de todos lados de la vereda hombres, mujeres, niñas y niños con los ancianos por delante, a rodearlo de confianza y cariño sin importar las amenazas de muerte que reiteradamente le hacen. Pues como él dice la soberanía se debe ejercer de manera integral. La gente llena el salón y jóvenes, adultos, hombres y mujeres se incluyen en la lista de los que desean conformar este organismo especial para la defensa del territorio y la cultura campesina.

Esta compleja propuesta de un cuerpo colectivo de soberanía en el territorio inicia el proceso de formalización y legalización aunque ya hace tiempo que legítimamente viene actuando. Las coordinaciones de organización, regionales y nacionales en uno de los informes que presentaron el año pasado sobre los espacios de negociación que tiene con el Gobierno, hablan de un decreto 660 de 2018 que lograron que se aprobara y que servirá para legalizar este mecanismo; él mientras tanto, ahí en su vereda, se encarga de coordinar para hacer realidad esos sueños.