Seguimos con los mismos zapatos rotos

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Primer año de Duque: Balance de una víctima

“La problemática de este país es muy grande y desde que no haya un presidente o presidenta que transforme Colombia con justicia social desde lo humano, la educación y la dignificación de las víctimas, no va a haber progreso”, sentencia Margarita Restrepo, víctima de lo que se denominó la Operación Orión en la Comuna 13 de Medellín.

Margarita tiene 56 años, los ojos tristes y las piernas fuertes de tanto caminar. Los últimos 17 años de su vida los ha dedicado a buscar a su hija Carol Vanessa Restrepo, desaparecida en octubre de 2002 en el marco de la Operación Orión, comandada por miembros de las Fuerzas Militares, la Policía Nacional y la Fuerza Aérea, en alianza con grupos paramilitares.

Pero este camino, al igual que el dolor, ha sido compartido, lo que le ha permitido mantenerse fuerte para exigir justicia. La búsqueda la ha hecho acompañada de la Obra Social Madre Laura, el Grupo Mujeres Caminando por la Verdad, la Corporación Jurídica Libertad y el Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice).

Para Margarita y las demás mujeres y familiares que buscan a sus desaparecidos/as esta arremetida de actores armados en su comunidad duró nueve días, pero la versión oficial habla de tres.

Al respecto, habitantes de la comuna aseguran que del 16 al 25 de octubre de ese año desaparecieron cerca de noventa personas cuyo paradero sigue siendo incierto para quienes como Margarita se han echado al hombro la búsqueda.

Conocer la verdad, saber por qué lo hicieron, porqué a su hija, porqué le causaron el dolor de vivir el resto de su vida buscando respuestas, recorriendo las calles, las entidades, las organizaciones en busca de apoyo para encontrarla, se ha convertido en la tarea constante de Margarita y la de muchas mujeres y familiares que no se rinden en una lucha que ha traído revictimización antes que respuestas.

El 24 de noviembre del 2016, con la firma del Acuerdo de Paz nació para todos y todas una oportunidad. Una oportunidad para que por fin las víctimas tengan la esperanza de ser el centro y el eje, donde por primera vez se piense en colectivo para sumar fuerzas y lograr vivir en un país sin violencia.

Balance de una víctima

“El año pasado, estuve en un foro en Urabá al cual asistimos muchas víctimas, líderes y lideresas. Duque nos saludó de beso, nos abrazó y logré preguntarle qué iba a hacer por las víctimas de crímenes de Estado, por las víctimas de la Comuna 13 y por quienes buscamos a nuestros familiares desaparecidos. Él me contestó yéndose por las ramas. Ahí supe que seguiríamos invisibilizadas”, cuenta con un gesto de resignación.

Margarita actualmente se encuentra desplazada de la Comuna donde había vivido la mayor parte de su vida, por buscar la verdad, por ser vocera y ejercer el liderazgo de las mujeres que reivindican la memoria y esperan que Álvaro Uribe algún día pida perdón públicamente por el daño que ha causado a su comunidad.

“Para nadie es un secreto que Álvaro Uribe es el mayor responsable en este hecho, por eso nosotras hemos exigido que él nos pida perdón a las y los habitantes de la comuna, que diga la verdad de lo que pasó, y sobretodo que les devuelva la dignidad a las víctimas”.

Sin embargo, tanto ella como las demás mujeres del grupo reconocen que mientras Iván Duque continúe en el poder, ese anhelado momento no va a llegar, pues este año de gobierno les ha dejado claro que la reparación a las víctimas no es una prioridad.

“En este año, Duque ha desconocido a las víctimas y principalmente a las víctimas de crímenes de Estado. Ha buscado atacar el Acuerdo de Paz por el que tanto nosotras luchamos. Ha saboteado la Jurisdicción Especial para la Paz, la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas, la Comisión de la Verdad, y eso definitivamente nos demuestra que la centralidad de las víctimas en este país sigue siendo un sueño. Ese es mi balance”, agrega.

Por otra parte Margarita resalta la continuación de los asesinatos y ataques en contra las personas defensoras de los Derechos Humanos, como uno de los factores por los cuales su apreciación frente a las acciones emprendidas por Iván Duque en el último año no han sido satisfactorias ni mucho menos consecuentes con las necesidades reales por las que está atravesando Colombia.

“Duque no ha buscado alternativas, no ha facilitado ni liderado procesos en los que se brinden herramientas de prevención, de protección y de autoprotección para nosotras las personas que somos líderes y lideresas; por el contrario, ha fomentado la estigmatización de nuestra labor.”

Según cifras de Indepaz, desde el inicio del gobierno Duque se han registrado más de 200 crímenes contra líderes y lideresas sociales. He ahí la razón de la indignación de las víctimas, pues quienes han defendido la vida sólo representan cifras muertas en una democracia estéril que no permite retoñar la esperanza. Las víctimas han confiado y le han apostado a la paz, han respaldado los acuerdos que trágicamente han sido truncados por la falta del compromiso del gobierno del Presidente Iván Duque y de los parlamentarios que incumplen con su deber defender la construcción de un país con justicia social.

“De un año que tiene Duque de estar en la presidencia lo único que las víctimas podemos evaluar es de acuerdo a las acciones que haga en defensa de la vida, y las cifras de los asesinados a líderes y lideresas hablan más duro que cualquier cosa”, expresa Margarita.

Para las víctimas de Crímenes de Estado como ella el incumplimiento de lo pactado en el Acuerdo de Paz es un incumplimiento no solo a Colombia, a sus ciudadanos y las víctimas, sino a toda la comunidad internacional que apoyó y respaldó el proceso de paz.

“Una de las recomendaciones que yo le haría a Iván Duque es que no deje de lado la reparación integral a las víctimas. En memoria, en reconocimiento de lo que hizo el Estado en la Comuna 13 y en lo económico. No es justo que a las víctimas las estén reparando después de los 75 años. Cuando a mí me desaparecieron a mi hija yo tenía 40 años, no escogieron una edad para hacerme ese daño, cómo van a escoger una para darme una reparación”.

Por tanto, las víctimas de crímenes de Estado piden a Duque que gobierne con y para la gente, para fortalecer las instituciones y la legalidad y no a sus detractores. Las madres como Margarita que llevan años buscando a sus hijos e hijas le piden que busque a los miles de desaparecidos, que los encuentre y los devuelva a sus familias, que no sea cómplice de prácticas como la que sucede en casos como el Comuna 13 en donde las instituciones sabotean la posibilidad de hallar a los desaparecidos que fueron arrojados a las escombreras.

Las víctimas le exigen a Duque que no siga promoviendo prácticas que mantienen a Colombia al lado de Haití y Somalia como una de las tres naciones del planeta con mayores índices de desigualdad social. Que no siga siendo cómplice de la violencia, el odio y la indiferencia, para que se haga posible el sueño de dejar de caminar con los mismos zapatos rotos.